LAB nace como un entorno de experimentación. Un espacio neutro, esencial y controlado, concebido para observar el diseño en su estado más puro. Aquí, la cocina se presenta sin artificios, liberada de cualquier distracción, para centrar la atención en la pieza, el detalle y el proceso. LAB es un marco pensado para explorar nuevos modelos, materiales y soluciones, donde el diseño adquiere todo el protagonismo. No busca mostrar resultados cerrados, sino abrir procesos.
En este escenario se introduce GINA 35, un modelo que explora una nueva sensibilidad dentro del diseño de cocinas. Su lenguaje es más orgánico, más fluido, y responde a una voluntad clara de suavizar la relación entre volumen, uso y experiencia. La cocina deja de ser únicamente un dispositivo funcional para convertirse en una pieza central donde proporción, textura y materialidad construyen una presencia serena y contemporánea.
La propuesta se articula a partir de una isla central, entendida como elemento principal y generador del proyecto. Este volumen integra de manera natural todas las funciones necesarias para el uso cotidiano, ofreciendo una amplia superficie de trabajo y una lectura clara y ordenada del conjunto. Cada decisión responde a una voluntad de síntesis: eliminar lo superfluo y reforzar la coherencia formal.
El diseño de GINA 35 apuesta por una estética sobria y equilibrada, donde funcionalidad y forma se desarrollan de manera inseparable. Electrodomésticos, almacenaje y zonas de trabajo se integran con exactitud, dando lugar a una cocina que se percibe como un volumen continuo y coherente. Los armarios, alineados en geometría y materialidad, contribuyen a una lectura unitaria del conjunto, transmitiendo orden, calma y rigor formal.