GINA35 nace de una reflexión precisa sobre la materia y la proporción. Su identidad se construye a partir de un gesto aparentemente simple: frentes y puertas de 35 mm de grosor que definen todo el sistema. Más allá de una medida, el 35 se convierte en un lenguaje, un orden interno que estructura el proyecto a través de relaciones proporcionales exactas.
Este rigor se traduce en una composición equilibrada y armónica, donde cada elemento encuentra su lugar con naturalidad. Las formas se suavizan mediante bordes redondeados y transiciones continuas que aportan una lectura más orgánica del conjunto, generando una sensación de fluidez que transforma la experiencia del espacio.
La materialidad refuerza el carácter del proyecto. Los frentes en MDi de Inalco aportan resistencia, estabilidad y precisión arquitectónica, mientras la madera de roble macizo teñida y fresada introduce profundidad y calidez. En el acabado Umbra, las vetas y tonalidades se entrelazan creando una superficie rica, casi pictórica, que evoluciona con la luz.